¡Gracias, Señor, por estos 25 años! | Sagrada Familia de Urgell
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¡Gracias, Señor, por estos 25 años!

 

Nuestra hermana Anita Schiavoni comparte con todos nosotros la acción de gracias que leyó el día de la celebración de sus Bodas de Plata y más fotografías de aquel día tan especial.

 

ACCIÓN DE GRACIAS

en mis 25 años de Consagración Religiosa

 

Para este día de gozo y gratitud elegí, de las lecturas bíblicas que la liturgia proponía para estas celebraciones, aquellas con las que especialmente me identifico y que expresan mejor la “espiritualidad de la ofrenda”, de mi vida consagrada como una ofrenda.

 

La primera lectura quiero compartirla con ustedes, los laicos, consagrados también por el bautismo y pedir al Señor, como nos decía San Pablo, que nos transforme en hostias vivas, santas y agradables a Dios, capaces de poner al servicio de los hermanos todos los dones que Él nos dio, con generosidad, con humildad, con fervor de espíritu. En esta comunión es hermoso encontrarnos como hermanos.

 

El evangelio que hoy inspiró esta Eucaristía es el mismo que se proclamó el día de mi primera profesión, hace 25 años, y esa es mi constatación: cuando me he resistido a dar la vida, cuando me he guardado algo… tiempo, dones, servicio, algo que estaba llamada a entregar, como el grano de trigo que no muere, quedé sola. Y el grano de trigo está llamado a la fecundidad, por eso el Señor me ha permitido también experimentar que entregándome a la oración, a su Palabra, en la fraternidad y en la misión, se comienza a dar mucho fruto… a ver el Reino más cerca, a sentirlo a Él a mi lado, a escuchar sus llamados y a vivir sus sueños.

 

El salmo que hoy escuchamos resonó por primera vez en mi corazón como una confirmación vocacional hace casi 30 años. Ese salmo no sólo fue llamado sino que impulsó, a mis 17 años, mi respuesta, la que quiero seguir pronunciando cada día y de todo corazón: “Tú me has dado un oído atento, por eso te digo: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

 

Y estoy aquí, y así… gracias a Dios, que es fiel y me llamó a la vida y a la fe y me regaló esta vocación. Y especialmente gracias a su Palabra… que es murmullo de amor, desde que era pequeña, y semilla fecunda y una danza constante de esperanza y de sueños, una barca acercándose al dolor de mi orilla, un abrazo en silencio que despliega mi vida y un clamor de los pobres a los que Dios me envía… una fuente de gozo y una lámpara viva. Gracias Señor por tu Palabra en mi vida.

 

Gracias a mi familia, a mis padres que me dieron la vida y especialmente a quienes hoy me acompañan, por el testimonio que me dan: a mi madre, por la pasión en todo lo que emprende, su compasión por el que está necesitado, su amor al trabajo y su confianza en Dios del que todo lo espera.

Gracias a mi hermana, por su valentía y su perseverancia para lograr sus metas, por la capacidad de admirar la naturaleza y esperar las mejores vueltas de vida y por dejar renacer la alegría que de a poco, se abre paso entre las penas.

 

Gracias a todas las personas que, de una u otra manera a lo largo de estos años, me han ayudado a hacer de mi vida una ofrenda… A los que oraron por mí en silencio y confianza, a los buenos samaritanos que se ocuparon de aliviar mis heridas, a los padres, madres y hermanos misericordiosos que me recibieron de nuevo en la esperanza, para que la vida sea fiesta y no fracaso… Gracias a los sembradores que salieron temprano a anunciarme el gozo de tu Palabra.

 

Gracias a mi Familia Religiosa por el carisma vivo del que me siento parte y del que tanto bien he recibido, por esta nueva etapa que nos llama a dar Vida.

Gracias a mis hermanas de comunidad por el testimonio, la confianza, la paciencia, la alegría, la fraternidad y la misión de cada día.

 

Gracias a esta comunidad del Liceo Belén, a esta familia janeriana en Copiapó y a mis hermanos y hermanas de Paipote, por compartir el Reino de la Vida, las luces y las cruces del camino.

 

Gracias a los sacerdotes que en este tiempo de purificación como Iglesia, nos acompañan a celebrar el único Misterio que puede restaurarnos, gracias por acompañarnos en esta Eucaristía.

 

A todos quiero pedirles que juntos demos gracias… y que suceda como cantábamos en la presentación de dones… “Es nuestra vida, nuestra esperanza, nuestro dolor y amor… todo lo que tenemos es para Ti”.

 

Anita.

2 octubre de 2018

En mis 25 años de consagración religiosa

 

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