Misión en el barrio PROFAM de Perú | Sagrada Familia de Urgell
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Misión en el barrio PROFAM de Perú

 

Desde el 15 hasta el 30 de enero de 2019, las hermanas de la Casa de Formación de Morelia (México) Romina Laudren, M.Lourdes Romero, Iraís Reyes y Sandra Silva realizan una experiencia de misión en Perú, concretamente en el barrio PROFAM, cercano a la comunidad que nuestra Congregación ya tiene en la ciudad de Ancón (Lima).

Ellas se han unido a las hermanas M.Romelia Callejas, Martha Jiménez Fique y Norma Viganó, enviadas por nuestra Superiora General, Laura Garione, para fundar allí una nueva comunidad en la localidad de Santa Rosa.

Una de las hermanas de la comunidad de México nos comparte este bello testimonio del día que llegaron…


 

“Ayer estuvimos limpiando a full la nueva casa en barrio PROFAM, parroquia Santa Rosa del Mar, donde se está instalando la nueva comunidad. Nos llevó el Padre José, muy atento, y nos mostró toda la casa. Nos mostró los salones de la capilla y la capilla… Luego empezamos a limpiar… y para nuestra sorpresa comenzaron a llegar algunas señoras que venían a ayudarnos a acondicionar la casa… y todas venían con algo en la manos: jugos, frutas, comestibles varios. Realmente una acogida hermosa… Así que estuvimos limpiando con ellas prácticamente hasta un rato antes de la Misa. Compartimos con algunas de ellas la merienda y conversamos mucho.

Luego fuimos a la Misa en la capilla… El padre muy contento porque tocáramos la guitarra y cantáramos nosotras. En la homilía dijo muchas cosas lindas, entre ellas que aquí había mucho trabajo, que él solo no podía y que por eso Dios había mandado a estas hermanas… Realmente muy lindo.

Terminada la Misa saludamos a la gente, todos muy contentos por nuestra presencia. Había un montón de niños… y ya los teníamos a todos a nuestro alrededor.

Luego de la Misa habíamos quedado que conversaríamos un rato con el Padre. Y así lo hicimos. Le preguntamos muchas cosas; muy interesante todo lo que nos compartió, realmente es un buen sacerdote. ¡Dios lo conserve! Le comentamos lo que haríamos estos días, todo le pareció muy bien y dijo que todo se podía hacer y luego dijo para las que se quedaban “que las puertas estaban abiertas y que lo importante es que nos vieran unidos, que todo se podía…” Y para seguir con las sorpresas, tocan el timbre y nos pide que lo acompañemos a la puerta para ayudarlo… había comprado pollo a la brasa para compartir con nosotras… Así que cenamos juntos y luego nos subimos a su camioneta y nos trajo hasta Ancón.

Todas las hermanas estamos felices, es una experiencia muy fuerte de misión y de fraternidad… 

Realmente todo para dar gracias a Dios.”

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