Misionando en Nsork | Sagrada Familia de Urgell
2120
post-template-default,single,single-post,postid-2120,single-format-standard,ajax_updown,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1200,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Misionando en Nsork

 

El fin de semana  del viernes 23 al domingo 25 de noviembre de 2018, “Fiesta de Cristio Rey”, como comunidad y acompañadas de un laico (un maestro de nuestro colegio, el profesor Ildelfonso) fuimos a visitar a la comunidad de Nsork (Guinea Ecuatorial), habiendo hablado tiempo atrás con el Obispo de esa diócesis de Mongomo a la que pertenece este poblado.

El párroco, Padre Manuel, había comunicado a la gente del lugar que llegarían las hermanas… lo hizo en las Eucaristías y ¡salió con un megáfono por las calles!

Al entrar a la ciudad tomamos la calle principal, donde las señoras del poblado siempre hacen las ventas de lo que la tierra produce, sin saber nada de la motivación que había hecho el párroco. Nos recibieron con mucha alegría y los típicos gritos de alegría de las mismas ¡nos conmovieron! La gente decía: “volvieron las hermanas…” Recordaban con mucho cariño a todas las que pasaron por allí y donaron  gran parte de su vida en esa obra: Gaudencia, Monserrat… y se alegraron enormemente de volver a ver a Carmen San Martín, nuestra hermana de comunidad.

Esa mañana nos dedicamos a limpiar un poco la casa, si bien ya la habían hecho limpiar bastante. Después del almuerzo con los dos sacerdotes salimos a invitar a la gente para las actividades que se realizarían por la tarde y el domingo en la mañana.

Los niños, como siempre, ya estaban desde las 14:00 en la puerta siguiendo todos los movimientos de las hermanas. Finalmente los convocamos en el parque lateral de la parroquia. Calculamos cerca de 250, ya que las pequeñas fotocopias que llevamos para trabajar el tema del Adviento eran 240 y faltaron. Allí, entre los que fuimos: la ayuda del Padre Manuel, una de las maestras de preescolar y un seminarista, le hicimos frente a esa gran cantidad de niños que disfrutaban de todo, de lo que uno podía ofrecerles: cantos, catequesis, una simple fotocopia, acercar un cartel… Mientras tanto, la hermana Carmen San Martín seguía visitando a las familias.

Muchos adultos se acercaron a ver jugar a los niños,  disfrutaban a la par de ellos viéndolos cantar, bailar y  pintar con los colores que utilizaron y devolvían para que las hermanas vuelvan y tengan con qué trabajar.

Niños y grandes estaban felices; en sus rostros podía percibirse la alegría de quien siente que esa fe recibida un día podía verla crecer nuevamente

Algunas de las mujeres, por no decir muchas, nos decían con pena por qué nos habíamos ido…. Y si volvíamos para quedarnos… Una de ellas dijo algo que me conmovió: “nos dejaron huérfanos…” El seminarista nos expresó que nuestra venida era como una inyección de ánimo para ellos mismos.

A las 17:00 convocamos a los jóvenes, eran 54 aproximadamente. Con ellos se trabajó en la sala de entrada de la que fue nuestra comunidad. Partimos con una dinámica con cintas. A través de la misma lo que pretendíamos era que ellos descubrieran cómo hay cosas que nos atan y en este tiempo de Adviento es oportuno soltar esas ataduras. Finalizamos invitándolos a ver la película “La Cabaña”.

Al día siguiente dos hermanas participamos de la misa de los niños, que la hacen cada domingo, y otras dos hermanas de la misa de 10h con todo el pueblo que se hizo presente. Después de la misma se rezó el Santo Rosario por las intenciones de la gente; las mismas las fuimos anotando el día sábado cuando visitamos las familias.

A eso de las 14:30h salíamos de Nsork de regreso a Niefang. Llovía, no sé si era un signo de la gracia de Dios derramada en esos días… o las lágrimas de esa gente tan sencilla que se alegraba de nuestro regreso y a la vez seguía apenada por nuestra partida.

Les dijimos que volveríamos en diciembre, compartiríamos con los niños, jóvenes, catequistas y visitaríamos a las familias. Nuestro deseo es seguir acompañándolos en la fe e ir incorporando a algunos docentes nuestros, gente de fe que quiere participar en estas tareas misioneras y que ya está trabajando a la par nuestro los jueves con el “Grupo Janeriano”.


 

A cada hermana, a cada laico janeriano que lea estas líneas queremos invitarlo a que sienta esta obra en Niefang y  Nsork como algo que es “NUESTRO”. En África hay mucho por hacer todavía y todo en lo que puedan colaborar, desde la oración, el apoyo de actividades pro-misión… es mucho para nosotras.

Pero hay algo que es bueno que todos sepan: venir a misionar a África no es sólo un desafío, creo que es una experiencia  que nos permite volver a las grandes ciudades con otra mirada, porque aquí a diario uno aprende a vivir sin tantas cosas, aprende lo que vale un Paracetamol y no tener cómo comprarlo… uno  aprende que no es tanto problema si se te rompe el zapato… la atas y seguís andando… o vuelves descalzo…

En Guinea uno descubre el valor del grupo, de la tribu… Aquí nadie sabe lo que es el individualismo… porque en todo dependen de los demás…

En Guinea los niños disfrutan de la lluvia en la calle, juegan hasta tarde en las veredas y en medio de sus pobrezas son felices con poco.

Esperamos que sean muchos los laicos y hermanas que quieran venir a esta hermosa tierra guineana rodeada de montañas, selvas, caudalosos ríos y hermosas playas. Pero lo más hermoso es que el Señor aquí lleva el color de esta raza, nos sale al encuentro y espera ser amado, dignificado en cada hermano africano.

 

VER VÍDEO

Nsork: misión pastoral 2018 by Slidely Slideshow